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El comportamiento de las adicciones, signos de alarma tempranos en los adolescentes

Las reglas generales de la conducta están adheridas a un conjunto de normas o leyes que auguran, sin lugar a dudas, una corrección de índole disciplinar o sancionatorio, lo que condiciona las acciones de cada ser humano a ser reguladas en función de los preceptos o situaciones sociales que le circundan de acuerdo al grupo que él pertenece (endogrupo) y también a aquellos grupos donde este no pertenece (exogrupo).

Es decir, lo que en definición se debe hacer y lo que no, pero éste en función de la existencia misma, la prevalencia de lo importante y un modelo de hombre universal: aquella en la que una vida es digna y que quiere y gusta coexistir con los suyos.

En el mundo, se pueden contar diversos tipos de normas que regulan las diferentes esferas de la conducta, y es de mucha importancia tener en cuenta la profundidad del impacto que genera en un individuo o grupo de ellos, la afectación de alguna de estas.

Quisiera mencionar algunos tipos de normas sociales, y como estas pueden ayudar a modular la conducta humana, aunque no seamos necesariamente conscientes de cómo ellas influencian nuestro actuar cotidiano, estas nos regulan de manera constante, tales son los casos de los Valores, las Costumbres, las Modas, los Estereotipos y los Roles de cada individuo.

¿Cuáles son estos tipos de Normas de la conducta? Norma Moral: Desarrollo del criterio de aquello que es justo o injusto, por tanto aquello que ha determinado bueno o no tan bueno, esta es aquella que está arraigada a la voluntad o la jurisdicción de lo más intrínseco de la persona, a su idiosincrasia.

Este tipo de norma regula e invita a la conmiseración en caso de que otro no tenga dominio sobre esta norma, es decir que tenemos el deber o la responsabilidad de exigirlo en nosotros mismos pero este mismo no nos da derecho a exigirlo en otra persona, esto nos llevara al desarrollo del ser como individuo en medio del entorno que le rodea.

La Norma Religiosa: Esta encuentra su arraigo en la esfera de la convicción de lo divino o lo etéreo que hay en cada ser humano. A pesar de su particularidad, es un tipo de norma muy común en casi todas las sociedades del mundo, inclusive en aquellas comunidades que pueden llegar a carecer de una identidad espiritual por su propia naturaleza, ya que escapa al orden de instituciones u organizaciones de este carácter.

Es de mucha importancia la formación del pensamiento social frente a este tipo de normas, ya que la indebida interpretación o explicación de la misma, puede derivar en afectaciones a las normas que rigen la conducta tal y como podemos percibirlo en algunos movimientos extremistas de índole religioso, como suele suceder en algunos países del mundo o como han sucedido en algunos períodos de la historia del ser humano.

La Norma Social: Es el conjunto de acuerdos internos y externos que logra una sociedad para vivir de manera pacífica a partir de las buenas costumbres, la cortesía, la sana convivencia y el respeto por lo mutuo y común, todo como un acuerdo autónomo de sus miembros, ninguna de estas impuestas por un ente regulador o estatal sino, por la misma sociedad, en esta esfera, las sanciones o correctivos que se realizan son temas de crítica social o burla colectiva, como método de rechazo al incumplimiento de la norma.

La Norma Jurídica: En esta instancia se habla de aquellos preceptos de comportamiento, que determinan una acción generadora de deberes y derechos en relación, es decir, que, a diferencia de las normas anteriormente descritas, esta surge de los órganos legales de un estado; esta debe hacerse cumplir, aun derivando en la fuerza por el cumplimiento de la misma. Es por esto que el cumplimiento de la norma no debe discriminar clases sociales debido a sus características generales o de categorización, por no dejar de lado este tipo de norma.

Pero, ¿Por qué es importante el conocimiento de los diferentes escenarios que afectan la conducta humana? Muy simple, porque cabe recordar que no somos sólo una cosa, o que en caso de llegar a existir la suma de las condiciones sociales más optimas, existirán diferencias de pensamiento entre los miembros de una misma sociedad, lo cual no nos da derecho para creer que todos deben pensar o a actuar de la misma forma, cuando sabemos que, en un mundo mas interconectado por las tecnologías de la información y la comunicación, actualmente, notamos lo diferentes que somos aún, en nuestros propios hogares.

Ya en este punto quisiera recordar la consigna dada a las nuevas generaciones desde una perspectiva profesional: Desde hace mucho se le ha demandado a la academia, generar un pensamiento crítico frente a los fenómenos sociales, donde esta promueva alternativas para poder asimilar, de manera organizada, las situaciones adversas de una sociedad.

Se debe resaltar, que en esa misma dirección se les exige a instituciones donde practiquen o departan el conocimiento y el saber, ser corresponsables de profundizar en estas mentes del mañana como promotora de buenas y nuevas ideas para la construcción de los tejidos sociales que se establecen en el medio, siendo estos escenarios de emancipación e inclusión constante, no en vano a se esboza lo anterior dado que está fundamentado en el hecho de pedirle desde casa a nuestros hijos, a que aspiren a la singularidad del desarrollo personal y cognitivo, desde allí la importancia de exigirnos calidad en la forma en la que somos educados.

¿Cuándo la conducta se convierte en un riesgo? Son muchos los factores que inciden a la hora de poner en riesgo las condiciones de vida del ser humano, y entre ellas la más común en este período el de la ansiedad por estrés, el cual obliga a la mayor parte de las personas a la búsqueda desmedida de nuevos hábitos que obliguen a contrarrestar este flagelo.

El desarrollo de algunos de estos hábitos conlleva muchas veces a que la persona tenga la capacidad de controlar algunas situaciones lo que conllevará a no poder abstenerse frente a hechos derivados de estos escenarios.

Es por eso que no se puede pretender caer en el error de creer que las adicciones solo se dan para temas de sustancias toxicas, (sustancias psicoactivas, alcohol) por lo que se debe reconocer los otros tipos de conductas de riesgo que conllevan a adicciones, tales como la tecnofilia, ninfomanía, ludopatía, nomofobia y la que actualmente posee más fuerza en la comunidad de los mas jóvenes, el “gaming disorder” según la Organización Mundial de la Salud (CIE-11).

Continuará…

Por: Andrés Vélez Díaz, Especialista en Educación y Pedagogía


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