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Lo que yo soy se lo debo a Farc en armas: firmante de la paz

En exclusiva para Zenú Radio, habló Irma Ligia Granda Alcaraz, firmante de paz, quien nos contó parte de su historia y su paso por la extinta guerrilla de las Farc, una organización a la que considera que le debe su formación.

Granda Alcaraz, entregó estos detalles en medio de la Semana de Paz, precisamente para enviar un mensaje de perdón y pedirle al Estado colombiano que conozca más las problemáticas que se viven en los rincones del país, donde factores desfavorables llevan a tomar caminos que no están apegados a la ley.

La firmante de paz, es hija del Alto Sinú, nació en una vereda del corregimiento Palmira, en el municipio de Tierralta, donde por años sufrió la falta de garantías de seguridad pero no por parte de grupos armados, sino del Ejército, tal como ella lo cuenta.

«Yo sentía más seguridad con la guerrilla que con el Ejército. Cuando te haces en armas es porque tienes un enemigo y en ese momento el enemigo era el Estado porque no nos garantizaba condiciones de seguridad, ellos llegaban a maltratar a los campesinos sin justificación. En el Alto Sinú en vez de huirle a la guerrilla, se le huía al Ejército y eso es triste».

Irma Ligia, recuerda que desde pequeña tuvo contacto con la guerrilla, fueron los militantes de las filas y los combatientes los que le enseñaron a jugar ajedrez y a escuchar música, por lo que esta organización al margen de la ley se convirtió en su otra familia.

Aún en medio de necesidades, conflicto y cientos de problemáticas, la mujer asegura que en su niñez no fueron tantas las preocupaciones, sin embargo, esa realidad cambió cuando cumplió sus 17 años.

«Era 1987 cuando pretendía matricularme en el colegio, pero para mi padre no era posible brindarme educación, no contaba con las condiciones y eso me llevo a decidir que era el momento de ingresar a las Farc y así fue, me eduqué con ellos, nadie me obligó a entrar. Lo que yo soy hoy en día se lo debo a Farc en armas, mi formación política, mi formación del trabajo social», reveló.

Su labor fue dedicarse a las comunicaciones, a trabajar con las comunidades, incluso se desempeñó en labores de enfermería. Aprendió a conocer a Colombia y a ubicarse en el contexto social, político y económico del país.

La experiencia de conocer a Manuel Marulanda

Irma, no solo estuvo ubicada en el Alto Sinú, sino que también recorrió frentes que se encontraban en Caquetá y la Serranía del Perijá. Por todos los lugares que pasó se encontraba con una experiencia distinta por la diferencia de culturas, lo que para ella fue aprendizaje.

Tuvo la oportunidad de conocer al fallecido jefe de las Farc, Manuel Marulanda Vélez, alias ‘Tirofijo’, una anécdota que tiene presente en su vida y que recuerda con gran agrado.

«Esa experiencia es como cuando un niño quiere conocer a su ídolo deportivo, eso le impacta mucho y lo llena de mucha tranquilidad, entonces hay felicidad», indicó.

Aseguró que, logró obtener conocimientos importantes en las conferencias que realizaba Marulanda, así mismo cuando logró entablar diálogos con él.

Anhelaba el proceso de paz

La mujer contó que, como todos sus compañeros, anhelaba el proceso de paz, sin embargo, después de la firma de los acuerdos, no se han cumplido a cabalidad los compromisos adquiridos.

«Yo anhelaba el proceso de paz, pero no como la estamos viendo que después que la firmamos no hay garantías de seguridad, ni participación política, falta mucho para que podamos hablar libremente paz».

Además se refirió al estigma que hay en la sociedad por haber militado en las filas de las Farc. «Yo no puedo decir que soy reincorporada o firmante de paz, todavía hay un miedo, todavía no hay esas condiciones y garantías para estar tranquilos».

Reincorporación con labor social

En la actualidad, Irma Ligia, lidera labores sociales con cooperativas y fundaciones, a través del proyecto ‘Nodo del Caribe’, en el cual adelantan coordinaciones asociativas de los excombatientes con las comunidades.

La mujer destacó la importancia de estas iniciativas y la necesidad de que el Estado colombiano, brinde inversiones sociales, pues la falta de apoyo a las poblaciones vulnerables los lleva a tomar acciones negativas.

«Los campesinos no siembran cultivos ilícitos porque quieren, sino porque no tienen otras condiciones. Es el Estado el que debe prestar atención a lo que está pasando en el país, porque cuando una persona toma las armas, es porque el Estado es responsable de no saber administrar».

Finalmente, aceptó que en el conflicto se vivieron errores y atrocidades, pero que el mensaje en el presente es de paz y trabajar en espacios donde no haya violencia, sino progreso y oportunidades para todos.

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