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¡VALORAD AL CREADOR, Y A LAS PALABRAS!

Por: Carmen Alicia Pérez

“Porque muchos son llamados y pocos los escogidos”

Mateo 22 – 14

¿Qué sería de la humanidad, sin la construcción universal de las palabras? Las palabras no solo brillan en los sueños y en los libros, las palabras besan las mejillas del niño que llora en los brazos de la madre, arrullo de sosiego y conexión primaria, búsqueda insaciable del origen sacro en tiempos de sequía. 

“Las palabras también pueden ser espada de dos filos, penetrando hasta en lo más profundo del alma y del espíritu, las intenciones del corazón. Por ello, la palabra tiene poder”. (Hebreos 4-12) 

Todos pregonamos verdades pasajeras, elaboramos diariamente hasta el fin de nuestros días, una cadena de palabras anudadas unas con otras, y con los otros.

En algún tiempo las cadenas fueron tan grandes e indescifrables que se enredaron en la torre de babel y la confusión tumbó las cadenas y se dispersaron partículas por todo el mundo.

Las palabras crearon un mundo, una historia, una humanidad, y de la misma forma la fuerza de las mismas, ha intentado destruirlo todo, pero a pesar de todo, siempre serán las, o la palabra, la que nos salve. 

Los creadores nos han salvado tantas veces del tedio, de la ignorancia, del desconsuelo y el sin sentido, ¿acaso no hay mejor cosa que agradecerles?, y… ¿Qué sería de la humanidad, sin la construcción universal de las palabras? 

Los creadores de palabras (oficio antiquísimo) nacen en los rincones de las naciones, no son muchos, son pocos.

No cualquier mortal carga el peso de las verdades de la humanidad sobre sus espaldas, y tarda horas tratando de darles forma para hacerlas caminar.

Por eso, aunque “muchos son los llamados, pocos los escogidos” (Mateo 22 – 14)

Los verdaderos creadores, pueden parecer extraños, excluidos, distantes, exiliados, ¿quién dijo que la revolución de las verdades y la transformación de las palabras iba a ser una lucha fácil?

Sin embargo, los creadores existen con su magia, con su linterna en la oscuridad, con su pan para el hambriento. 

Siempre que hayan dos o tres en nombre de la palabra y la acción, existirá una fuerza creadora más poderosa, con ello, nuestro despertar y salvación.

¡Valorad al creador, y a las palabras!

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