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Vive la Liberty: la Estatua de la Libertad vuelve a cruzar el Atlántico

La estatua de la libertad ha cruzado de nuevo el Atlántico, desde el puerto Le Havre hasta la costa este de Estados Unidos. Esta vez, no es la obra monumental que llegó a Nueva York en 1886 pero su hermanita, más pequeña, quien se quedará en tierras norteamericanas diez años. La obra del escultor francés Auguste Bartholdi, apoyada por el genio de Gustave Eiffel, sigue maravillando, 135 años después de su inauguración en Ellis Island.

Ha sido todo un evento. Esta réplica en bronce que mide 2,83 metros de altura y que se encontraba en los jardines del Museo de Artes y Oficios de París, ha sido desmontada para atravesar por barco el océano rumbo a Estados Unidos y quedarse unos días con su hermana la mayor de Ellis Island en Nueva York y después instalarse unos años en Washington en la residencia de la embajada francesa.

Una travesía hecha 135 años después de la primera para celebrar la libertad y la amistad franco americana.

Esta réplica, que pesa 450 kilos, fue fundida en bronce en 1878 en Francia a partir del modelo original en yeso del escultor francés Auguste Bartholdi que se conserva en este museo.

RFI asistió en París, en el Museo de Artes y Oficios a la operación llamada “Vive la Liberty” donde se desmontó la bella escultura, para ser transportada hasta el puerto de Le Havre, de donde zarpó hacia Nueva York para celebrar junto a su hermana la mayor los festejos del 4 de julio. La compleja logística del transporte de la estatua fue operada por la empresa CMA CGM.

Después de Nueva York, esta pequeña “Lady Liberty” viaja a Washington D.C. para instalarse en los jardines de la residencia de la embajada francesa y poder celebrar los festejos del 14 de julio.

La réplica de bronce se quedará en calidad de préstamo durante 10 años y después regresará al Museo de Artes y Oficios de París.

Con motivo de esta operación Vive La Liberty, RFI hizo un reportaje con Maria Beatriz Salgado, profesora titular del Conservatorio de Artes y Oficios (CNAM).

Ella nos explica los orígenes del proyecto de la Estatua de la Libertad, que remontan a 1865, una idea lanzada por el senador francés Edouard de Laboulaye durante una cena para estrechar los lazos entre el pueblo francés y el norteamericano y conmemorar el centenario de la independencia de Estados Unidos.

En dicha cena se encontraba el joven escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi (1834-1904) adepto del arte monumental de inspiración egipcia y el artista va a adoptar dicho proyecto personalmente, viajando varias veces a Estados Unidos para encontrar los fondos necesarios para poder llevar a cabo dicho proyecto, titulado «La Libertad guiando al mundo».

Incluso fue Bartholdi el que sugiere la isla donde la estatua colosal de 225 toneladas y 93 metros de altura va a ser instalada e inaugurada oficialmente el 28 de octubre de 1886, sin imaginarse nunca que dicha estatua se convertiría en el emblema de Estados Unidos.

La alegoría de la libertad de Bartholdi, además de su inspiración egipcia, está representada por una mujer de rasgos clásicos un tanto severos y puede contrastar con la utilizada por otro artista de su época, Eugene Delacroix que vemos en su obra «La Libertad guiando al pueblo», donde se ve una mujer muy bella con un pecho descubierto. De hecho, Bartholdi retoma para esta estatua de la libertad, un proyecto anterior que nunca se concretizó, una mujer monumental para el canal de Suez.

Proeza técnica

Maria Beatriz Salgado del Conservatorio de Artes y Oficios (CNAM), que también es una prestigiosa universidad, nos habla de la proeza técnica que representó la construcción de esta obra, su transporte hasta Nueva York y su montaje final. De hecho, Auguste Bartholdi pidió el apoyo técnico del arquitecto Viollet le Duc y a la muerte de éste, del ingeniero Gustave Eiffel.

Una estructura de madera y luego metálica fue hecha, para luego ser cubierta de yeso y pegar ahí las placas de cobre. El primer montaje fue hecho en los talleres Gaget, Gauthier et Cie, en París en 1884. Para financiar el proyecto, Bartholdi mandó a hacer varias réplicas de distintos tamaños de la estatua que la gente podía comprar. Se cree que de ahí viene la palabra «Gadget».

La estatua monumental fue después desmontada en 350 piezas y mandada por barco en 200 cajas cuidadosamente repertoriadas.

Maria Beatriz Salgado también nos habla de la relación estrecha que existe entre esta obra emblemática de Bartholdi y el Museo de Artes y Oficios de París y los fondos que el museo recibió en relación a esta obra, donados por la viuda de Bartholdi en 1907.

Fuente : rfi.fr


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