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El gran abstencionismo electoral en Colombia

Opinión. Por el abogado, Jesús Fernández.

 Luego de conocerse los resultados electorales el domingo 29 de mayo, que desde luego dan pie para una segunda vuelta de elecciones presidenciales enfrentándose Gustavo Petro quien saco la mayoría de votos entre los candidatos de la primera vuelta con un porcentaje de 40,34% y Rodolfo Hernandez quien quedo en segundo lugar en votaciones con un porcentaje de 28,17%, en cuya contienda este 19 de junio se definirá quien será el nuevo presidente de este país.

Días antes de las elecciones, las autoridades, las fuerzas políticas contendientes y los candidatos conminaron a la ciudadanía en general a votar en las presidenciales y evitar el abstencionismo, el cual es un fenómeno antidemocrático que ronda las elecciones de Colombia.

Cabe destacar, que en medio de las sorpresas destacadas como el evento de que Rodolfo sobrepaso las votaciones del candidato Federico Gutierrez, dato que sorprendió teniendo en cuenta que este último estuvo siendo inflado por las elites y maquinarias del poder, al final, en vano, por lo que ahora a los del grupo de “Fico” les tocara dividirse entre los que quieren unirse al ingeniero o al grupo del pacto histórico exponiendo cada quien sus argumentos para ello. También trascendió el fenómeno del abstencionismo debido a que, como en otras épocas electorales, la abstención siempre obtiene un puntaje significativo en todas las regiones. La pregunta es si esa reiterada abstención se debe a que hay cierta cantidad de ciudadanos que están inconformes o indecisos con los aspirantes o porque existe un monumental interés en ejercer el derecho al voto.

Hay quienes expresan en las redes sociales que quien gano en primera vuelta fue la abstención al sufragio en razón a que esta fue del 54%. Opino sobre el particular que hubo mucho desgana en el hecho de ejercer el derecho al sufragio, ya sea por ciudadanos que no fueron a depositar el tarjetón en las urnas o por los votos en blanco los cuales superan las trescientas mil personas (366.433 ciudadanos para ser exactos) que decidieron marcar la casilla en blanco, por lo que se podría inferir que en Colombia el fenómeno del abstencionismo por personas despreocupadas que no les inquieta quien dirigirá las rieles de la máxima administración política dentro del marco de la Constitución y la ley.

Pese a lo anterior, también se podría llegar a inferir que el fenómeno de la abstención existe y subsiste porque hay personas que han perdido la Fe en la democracia al notar muchas falencias en nuestra Estado Social de Derecho como la corrupción, escándalos de despilfarros y promesas no cumplidas. Dichas causales que encabezan la lista de
razones por las que la ciudadanía no sale a votar son solo el iceberg que rasga la superficie. No es para menos que la gente ya este cansada de tanta corrupción y tanta problemática socioeconómico y política y por esto se abstengan de depositar su voto, siendo paradójicamente indiferentes con la problemática social que nos aqueja, el cual es la corrupción: el mayor cáncer de Colombia.

Se cree que en la segunda vuelta el abstencionismo electoral incremente teniendo en cuenta que, los anticambio o antipetristas puede que terminen votando en blanco o erigiéndose al hecho estratega del AS mango la manga del uribismo de jugársela con el griton, violento y plebeyo de Rodolfo Hernandez, muchos de los que votaron por candidatos distintos a Petro y a Rodolfo se rehúsen a acercarse a las mesas de votación.

Lo cierto es que el fenómeno de la abstención seguirá vigente por obvias razones: durante muchos años se ha dicho, que como no hay voto obligatorio, la gente no vota por modorra, pereza o aburrimiento. Pero la verdad es que quienes no votan han elegido una opción válida pura y tal vez hasta anarquista o protestante, que es la de no creer en estos “mecanismos de participación” de la mal llamada democracia, porque el abstencionista común ha perdido la fe en los mecanismos de participación ciudadana y sus principios, no cree en la transparencia del Estado y sus instituciones, muchos ha llegado a considerar que estamos ante un Estado falso, manipulador, violento, arbitrario, injusto, que coarta todas las libertades, que no está hecho a la medida de un verdadero poder por el pueblo y para el pueblo. Una ciudadanía que siente que no se cumplen a cabalidad todas las garantías electorales.

Jesús Fernández