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Fentanilo, la ‘droga zombi’ que mató a 68.000 personas en un año en EE.UU.

EE.UU. La epidemia de fentanilo, la droga patrocinada por carteles mexicanos que está llevando a la tumba a los adictos de Estados Unidos, es uno de los asuntos más críticos a tratar en la cumbre presidencial de las naciones norteamericanas.

La cita se dio este martes en Ciudad de México, cuando el mandatario local, Andrés López Obrador, recibió a sus homólogos EE.UU., Joe Biden, y de Canadá, Justin Trudeau.

En la agenda, según las respectivas cancillerías, están la revisión de los convenios tripartita para el comercio y el desarrollo industrial, las políticas migratorias y “la cooperación para erradicar las drogas letales”.

En este último punto es claro que la discusión gira en torno al tráfico de fentanilo, un monstruo que aterroriza más que todo a los estadounidenses.

¿Por qué es tan letal?

De acuerdo con informes de la Administración Antidrogas de EE.UU. (DEA), el fentanilo es un opioide (derivado sintético del opio) utilizado originariamente como medicamento contra el dolor. Su comercialización legal en ese país inició en 1960 como analgésico en tratamientos de cáncer y otras enfermedades crónicas.

Durante décadas permaneció en segundo plano, a la sombra de otras drogas más apetecidas en el catálogo de los narcos, como el crack, la cocaína y la marihuana.

Sin embargo, desde 2011 aumentó el tráfico de la sustancia y las muertes asociadas a su consumo desaforado, lo que obligó a las autoridades estadounidenses a catalogarla como una epidemia.

En 2021 las muertes por consumo inapropiado o sobredosis de opioides, incluyendo al reseñado compuesto químico, llegaron a 68.000 en esa nación, mostrando un aumento con relación a 2020, cuando fueron 56.516, según el Centro de Control de Enfermedades.

En las calles, los jíbaros la ofrecen con diversos nombres, como Dance FeverHe-ManApacheMurder 8 y Friend, entre otros, que incrementan el número de adictos a una velocidad incontenible, pues, según la DEA, el fentanilo es 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más que la morfina.

La sustancia se consume de múltiples maneras: inyectada, fumada, inhalada, ingerida en píldoras e incluso en parches absorbentes, que algunos se ponen bajo la lengua.

Lo más grave es que apenas dos miligramos de fentanilo son suficientes para matar a una persona. Esa dosis letal, en su versión polvorienta, cabe en la punta de un lápiz.

Y, para rematar, los delincuentes la mezclan con otras sustancias para aumentar su rendimiento en la producción y alterar los efectos, especialmente en su presentación de pastillas.

“El fentanilo es la droga más letal que haya amenazado a nuestra nación. Está en todas partes, en los 50 estados, desde las áreas metropolitanas hasta las rurales, ninguna comunidad está a salvo de este veneno”, manifestó en una exposición la directora de la DEA, Anne Milgram.

El panorama no solo es devastador en las cifras. En vías públicas y callejones de las grandes ciudades, como New York, Los Ángeles y Washington, es común ver deambulando a decenas de adictos, como si fueran zombis, con sus cuerpos en tierra, pero sus mentes naufragando en malos viajes.

Ha sido tan impactante esta epidemia, que la Casa Blanca instituyó el año pasado el Día Nacional de la Prevención y Conciencia sobre el Fentanilo, para conmemorarlo con actividades pedagógicas cada 21 de agosto.

Carteles mexicanos en escena

Entre los principales responsables del incremento en el tráfico de fentanilo, están los narcotraficantes mexicanos.

Un informe de la DEA publicado en septiembre de 2022, a manera de cartilla para los padres de familia, precisó que “los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) elaboran fentanilo y lo agregan a las pastillas falsas. Dichas pastillas falsas se fabrican de forma que parezcan OxyContin, Xanax, Adderall y otros productos farmacéuticos”.

El cartel de Sinaloa delinque desde finales de los 80 y, aunque también trafica con cocaína, ha encontrado en el fentanilo y las metanfetaminas una mina de oro que explota sin cesar, aprovechando su alto nivel adictivo.

El cartel de Jalisco Nueva Generación inició operaciones en 2010, y en apenas una década se convirtió en uno de los máximos comercializadores mundiales de la sustancia.

Según Milgram, “los narcotraficantes están provocando las adicciones para incrementar sus ganancias, mezclando el fentanilo con otras drogas ilícitas. Trágicamente, muchas víctimas de sobredosis no tienen idea de que están consumiendo el fentanilo letal hasta que es demasiado tarde”.

Por esta razón, además de la violencia constante con la que atemorizan al pueblo mexicano, están en la mira de todas las agencias de seguridad de EE.UU. y México.

(El Colombiano)

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