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 Una defensa necesaria

Una defensa necesaria

Nos encontramos como muchas veces en el pasado, enfrentando como Ente Territorial Cordobés al espíritu expansionista del vecino departamento de Antioquia, en su voraz apetito de su dirigencia, una dirigencia que en el pasado fue determinante para la expedición de la Ley 9 de 1951 que creó a nuestro departamento y en razón a ello se denominó denominaron al como el Héroe de Ayacucho en honor a Antioquia.

Con la creación de nuestro departamento, se dijo que “Esa fue la culminación de un proceso que data de los mismos días de la conquista, cuando a los requerimientos de vasallaje hechos por el Bachiller Martín Fernández de Enciso respondieron sosegadamente, pero con decisión, los moradores zenúes, y libraron la primera batalla por la libertad.” [Severo J García]

Palabras sabias que aún después de tanto tiempo cobran validez y todavía estamos batallando no por la libertad sino por algo intrínsecamente ligado, me refiero a la protección de nuestro territorio.

Quien iba a pensar que, en el transcurso del tiempo, esa “solidaridad” se convirtió en un feroz apetito territorial quizás amparado en el tema económico más que por razones justas y legales. Para nadie es un secreto que el sur de Córdoba es una región con grandes proyecciones mineras.

Los intereses económicos siempre serán determinantes para el desarrollo, lo que no se puede permitir es que para lograr ese propósito se avasalle a todo un pueblo vecino y se violen derechos tan sagrados como el debido proceso que conlleva a una imparcialidad gubernamental.

Históricamente esa conducta no es nueva, se conocen tantos casos en que un país vecino se aprovecha de sus condiciones para expandir su territorio, el ejemplo de la alemana nazi con su guerra europea es determinante para conocer lo que no se debe hacer para evitar ese despropósito.

De allí nació la denominada “Resistencia”, que no era más que la unión de personas para combatir la invasión a sus países.

En un sentido similar, debemos constituir la resistencia con la clase dirigente cordobés, con la academia, con las universidades, con los gremios y sobre todo con el apoyo decidido del gobierno no solo el departamental sino los municipales que estarían afectados con la eventual decisión.

La pasividad de la administración pública es sinónimo de complicidad por omisión en las funciones gubernamentales y aquí comparto de cierta manera los señalamientos públicos contra la ex gobernadora Sandra Devia que por razones del destino fue la representante de todos los cordobeses y siendo una persona no oriunda de esta región y de paso fugaz por la administración no hizo nada para honrar el honor de ser nuestra gobernadora.

La historia se encargará de ajustar sus actuaciones, aunque sin ningún tipo de responsabilidad política ante la actitud pasiva de nuestra dirigencia.

Esa defensa al decir de algunos “es resguardar la cultura y, por lo tanto, debe significar nuestra permanencia como pueblos.”

Nota al margen. La realidad geográfica es determinante para la defensa de nuestro territorio. Eso lo tiene claro el gobernador Orlando Benítez y su equipo, del cual hago parte.

Hic et nunc -Aquí y ahora-.

William Quintero