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Clima

Del sol al vendaval: días entrados en agua

Por: Jairo Aníbal Doria

Nuestros campesinos aprendieron a leer el tiempo mucho antes de que existieran satélites, radares o aplicaciones meteorológicas.

Observaban el espesor de las nubes, el rumbo del viento, el comportamiento de los animales y las señales de la tierra. No era superstición: era conocimiento acumulado del territorio.

Hoy esas señales parecen menos regulares. El calor, la humedad y la nubosidad conviven durante horas, mientras una mañana luminosa puede transformarse, casi sin transición, en una tarde de aguaceros, descargas eléctricas y ráfagas violentas.

Montería avanza hacia el mediodía bajo un sol intenso, pero con buena parte del cielo cubierta.

La radiación atraviesa los claros y calienta calles, techos y zonas verdes, mientras la humedad sostiene el bochorno y mantiene una atmósfera favorable para el crecimiento de nubes más densas durante las próximas horas.

El sol de la mañana, por tanto, no garantiza estabilidad para el resto del día. Puede ser parte del mismo proceso que más tarde favorezca la lluvia: la superficie se calienta, el aire húmedo asciende y, si encuentra suficiente inestabilidad en altura, se forman nubes capaces de producir aguaceros, rayos y corrientes descendentes de viento.

No toda tormenta termina en vendaval. Pero tampoco todos los vendavales conceden tiempo suficiente para reaccionar.

Montería lo comprobó de la manera más dolorosa durante la noche del sábado. El alcalde Hugo Kerguelén García, confirmó el fallecimiento de dos menores de edad en medio de la emergencia ocasionada por los fuertes vientos y anunció acompañamiento institucional a sus familias.

Mientras las autoridades avanzan en el esclarecimiento de las circunstancias exactas de las muertes, los organismos de respuesta continúan atendiendo las consecuencias del temporal.

Durante la noche se reportaron árboles caídos y vías obstruidas en sectores como El Dorado, Santa Fe, el entorno de Traumas y Fracturas, el anillo vial y las inmediaciones del INEM.

También fue atendido un incendio en la pesebrera de la hacienda La Nevada.

En la carretera Montería–Planeta Rica, fue necesario retirar un árbol y numerosas ramas que bloqueaban ambos sentidos.

Los protocolos municipales permanecen activos y la línea 123 continúa disponible para reportar árboles inestables, cables caídos, inundaciones, incendios o daños en viviendas.

El antecedente de anoche cambia el sentido del pronóstico de hoy.

Ya no se trata solamente de saber si lloverá, sino de comprender que la atmósfera conserva condiciones para nuevos episodios de lluvia y tormenta durante la tarde.

A las 2:00 p. m., cuando Argentina y España disputen la final del Mundial, miles de personas estarán reunidas en tiendas, bares, estaderos, terrazas y viviendas.

Será una franja en la que pueden coincidir calor húmedo, alta concentración de público y cambios repentinos del tiempo.

No es posible asegurar que la lluvia comenzará exactamente durante el partido ni que caerá con la misma intensidad en toda la ciudad.

Las tormentas locales pueden concentrarse en un sector y dejar casi seco otro. Pero la posibilidad de precipitaciones y actividad eléctrica obliga a preparar la jornada con prudencia.

Los establecimientos deben revisar las conexiones eléctricas, elevar las extensiones, proteger pantallas y parlantes y asegurar carpas, cubiertas, avisos y estructuras livianas.

Las salidas deben permanecer despejadas y el aforo debe permitir una evacuación ordenada si las condiciones cambian.

Una terraza abierta, un árbol o una carpa metálica no ofrecen protección segura frente a una descarga eléctrica.

Desde el primer trueno, la recomendación es ingresar a una edificación sólida y suspender las actividades al aire libre.

También será necesario pensar en el regreso.

Si la lluvia coincide con el final del partido, lo sensato será esperar. El agua puede ocultar huecos, ramas, cables y desniveles; además, reduce la visibilidad y la adherencia, especialmente para quienes se movilizan en motocicleta.

Nuestros mayores sabían que no bastaba con mirar una sola vez al cielo. Había que seguirlo, porque las nubes cambiaban de forma, de rumbo y de intención.

Esa enseñanza conserva hoy toda su vigencia.

Montería atraviesa días entrados en agua: jornadas que comienzan bajo el sol, se cargan lentamente de humedad y pueden terminar entre relámpagos, viento y calles anegadas.

La final tendrá un resultado esta tarde. El clima seguirá jugando por su cuenta.

Después de la tragedia de anoche, la ciudad no necesita mirar el cielo con miedo, sino con respeto. Enfrentamos días en los que la tormenta permanece latente detrás del sol.