De la Espriella recibe credencial presidencial y lanza ultimátum a grupos armados

Por: Jairo Aníbal Doria
El Consejo Nacional Electoral entregó este jueves a Abelardo de la Espriella la credencial como presidente electo de Colombia para el periodo 2026-2030, en un acto que cerró institucionalmente el proceso electoral y abrió la etapa de transición hacia la posesión presidencial del próximo 7 de agosto.

La ceremonia, que en principio tenía carácter protocolario, terminó convertida en el primer gran escenario político del nuevo mandatario.
De la Espriella, no solo agradeció su victoria y reconoció el respaldo ciudadano: utilizó el momento para fijar las primeras líneas narrativas de su gobierno y dejar claro que la seguridad será uno de los ejes centrales de su administración.
En su intervención, agradeció a su familia, a su vicepresidente y su familia, al equipo de campaña, a la organización electoral y, especialmente, a los cerca de 13 millones de colombianos que respaldaron su candidatura.
Dijo que asume ese voto no como una simple decisión electoral, sino como “un mandato de esperanza” para liderar la reconstrucción de un país que, en sus palabras, ha sido saqueado, vilipendiado y golpeado en su dignidad republicana.

Pero el momento más fuerte del discurso estuvo en su mensaje a los grupos armados ilegales.
De la Espriella les dio un plazo de un mes para organizar su sometimiento, una declaración que marca desde ahora el tono de su política de seguridad y anticipa una ruptura con el enfoque de negociación que caracterizó al gobierno saliente.
La advertencia no aparece aislada.
Durante la campaña, ya había sostenido que no habría negociación con estructuras criminales y había señalado como objetivos de su política de seguridad a cabecillas del ELN, el Clan del Golfo y las disidencias de las Farc.
Ahora, al pronunciarse con la credencial presidencial en mano, ese mensaje deja de ser una consigna electoral y empieza a convertirse en una orientación de gobierno.
De la Espriella presentó su victoria como un triunfo ciudadano frente a los partidos tradicionales, la politiquería, el establecimiento, los grandes intereses económicos y sectores de los medios de comunicación.
Aseguró que los colombianos votaron por un nuevo estilo de gobierno, un nuevo modelo, un nuevo orden y una manera distinta de ejercer el poder.

Abelardo De La Espriella anunció que, junto a su vicepresidente, avanza en la selección del equipo que integrará el próximo gobierno.
Dijo que no habrá improvisación y que el país requiere personas capaces, intachables y comprometidas con el programa avalado en las urnas.
El presidente electo lanzó además fuertes críticas al gobierno saliente, al que responsabilizó de debilitar las instituciones, profundizar la división nacional y degradar la majestad de la Presidencia de la República.
Sin embargo, afirmó que recibirá “una nación golpeada, pero no derrotada”, con la fortaleza suficiente para levantarse nuevamente.
Su mensaje combina gratitud, épica política, restauración institucional y mano dura en seguridad.

De la Espriella quiere instalar la idea de que no llega simplemente a administrar el Estado, sino a recomponerlo; no solo a gobernar, sino a recuperar autoridad en territorios donde, según su diagnóstico, el Estado perdió terreno frente a las economías ilegales y los grupos armados.
La pregunta de fondo es: ¿Este ultimátum de un mes abre una ruta real de sometimiento, justicia y recuperación territorial, o inaugura una etapa de mayor confrontación armada en las regiones?




