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PALACIO, 41 años después

Netflix estrenó serie de ocho capítulos que reconstruye la toma del Palacio de Justicia por el M-19, la retoma militar y la búsqueda de verdad de las familias de las víctimas. La producción devuelve al presente una tragedia que dejó 94 muertos, entre ellos 11 magistrados, y numerosos interrogantes sobre las actuaciones de quienes participaron en aquellos acontecimientos.

Por: Jairo Aníbal Doria

Cuarenta y un años después de que el Palacio de Justicia se convirtiera en escenario de una de las mayores tragedias de Colombia, Netflix estrenó PALACIO, una miniserie que reconstruye los acontecimientos del 6 y 7 de noviembre de 1985 y sigue las investigaciones y las luchas judiciales que se prolongaron durante décadas.

La producción, disponible desde el viernes 6 de noviembre, devuelve a la pantalla una historia en la que se entrecruzan la violencia guerrillera, la respuesta militar, las decisiones del poder político y el drama de quienes nunca regresaron a sus hogares.

Aquella mañana de miércoles, un comando armado del Movimiento 19 de Abril (M-19) irrumpió en el edificio situado junto a la Plaza de Bolívar, en Bogotá, donde funcionaban la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado.

Más de 300 personas, entre magistrados, funcionarios, trabajadores y visitantes, quedaron atrapadas en una acción guerrillera que pretendía someter a juicio político al presidente Belisario Betancur, en medio de la crisis del proceso de paz que adelantaba su gobierno.

La respuesta de las Fuerzas Militares, mediante una operación para recuperar el control del edificio, desencadenó una confrontación que se extendió hasta el día siguiente.

Los disparos, los vehículos blindados y los incendios transformaron la sede de la justicia colombiana en un escenario de destrucción.

Según el registro histórico de la Corte Suprema de Justicia, los hechos dejaron 94 personas muertas, entre ellas 11 magistrados, y 11 personas reportadas como desaparecidas.

Entre las víctimas mortales estuvo Alfonso Reyes Echandía, presidente de la Corte Suprema, quien desde el interior del edificio pidió que cesaran los disparos para proteger la vida de los rehenes. Sus llamados, conocidos posteriormente por los registros de la época, se convirtieron en uno de los testimonios más estremecedores de aquellas jornadas.

La tragedia ocurrió en un país atravesado por la confrontación armada, las amenazas del narcotráfico contra los jueces y el deterioro de las negociaciones entre el Gobierno y el M-19. Pero sus consecuencias fueron mucho más allá de aquellas circunstancias políticas.

Con el paso de los años, las investigaciones pusieron al descubierto desapariciones forzadas, torturas y graves irregularidades relacionadas con el destino de personas que habían sobrevivido a la toma.

Esa historia posterior ocupa un lugar central en PALACIO. La serie sigue especialmente a Pilar Navarrete, interpretada por Natalia Reyes, esposa de Héctor Jaime Beltrán Fuentes, trabajador de la cafetería del Palacio de Justicia.

Su búsqueda permite trasladar la narración desde el interior del edificio hasta los expedientes, los testimonios y las reclamaciones de las familias que durante años exigieron conocer la suerte de sus seres queridos.

La producción también reconstruye la actuación de personajes que ocuparon lugares decisivos en los acontecimientos.

Robinson Díaz interpreta al presidente Belisario Betancur; Santiago Alarcón, al magistrado Alfonso Reyes Echandía; Carlos Manuel Vesga, al coronel retirado Alfonso Plazas Vega, y Luna Baxter, a la periodista Olga Behar.

También aparecen figuras vinculadas a las investigaciones posteriores, como el abogado Eduardo Umaña Mendoza y la jurista Ángela María Buitrago.

La historia fue desarrollada por la guionista y creadora Natalia Santa, junto con Enrique Videla, Enrique Lozano, Jenny Ceballos y Estefanía Piñeres. La dirección estuvo a cargo de Jayro Bustamante, Edgar Nito y Samir Oliveros.

Según Netflix, el proyecto se apoyó en una investigación de más de siete años que reunió documentos, testimonios y entrevistas, con el propósito de construir una narración desde distintas perspectivas.

Para recrear los escenarios de 1985, la productora Dynamo construyó en Bogotá un complejo de más de 4.000 metros cuadrados y una estructura de 30 metros que reproducía la fachada del antiguo Palacio de Justicia.

El rodaje se extendió durante 19 semanas, con la participación de más de 5.300 extras a lo largo de la producción, según informó la Comisión Fílmica de Bogotá.

Pero más allá del despliegue cinematográfico, PALACIO conduce al espectador hacia un capítulo esencial de la historia judicial colombiana.

El 14 de noviembre de 2014, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró responsable internacionalmente al Estado colombiano por desapariciones forzadas, por la desaparición y ejecución extrajudicial del magistrado auxiliar Carlos Horacio Urán y por otras violaciones de derechos humanos relacionadas con la retoma.

El tribunal también estableció responsabilidades por torturas, tratos crueles, deficiencias en la investigación y el incumplimiento del deber de prevención frente al riesgo que enfrentaban quienes se encontraban en el edificio.

Las investigaciones penales individuales, sin embargo, han tenido desenlaces diferentes.

En diciembre de 2015, la Corte Suprema de Justicia absolvió al coronel retirado Alfonso Plazas Vega de los cargos por desaparición forzada de Carlos Augusto Rodríguez Vera e Irma Franco Pineda, al considerar que las pruebas no permitían mantener su condena.

La corporación aclaró expresamente que aquella decisión no constituía un pronunciamiento sobre la operación militar de recuperación del Palacio de Justicia, asunto que no había sido objeto de ese juzgamiento.

La distinción es fundamental para comprender la historia: la responsabilidad de la guerrilla por la toma armada y la retención de rehenes, las violaciones de derechos humanos atribuidas al Estado y la responsabilidad penal de personas determinadas corresponden a hechos y ámbitos jurídicos diferentes.

La existencia de una decisión judicial tampoco autoriza a extender sus conclusiones a acontecimientos o personas que no fueron objeto del proceso.

PALACIO se aproxima a esa complejidad mediante la ficción.

Sus ocho episodios combinan personajes históricos, reconstrucciones de acontecimientos y recursos dramáticos que buscan dar continuidad narrativa a una historia desarrollada durante varias décadas.

Por ello, las escenas, los diálogos y las motivaciones atribuidas a los protagonistas deben distinguirse de los hechos establecidos documentalmente.

La serie llega, además, a una generación de colombianos que nació mucho después de noviembre de 1985 y para la cual el Palacio de Justicia puede ser apenas una imagen de archivo, un capítulo escolar o una referencia ocasional en los debates políticos.

Esa posibilidad amplía el conocimiento de la tragedia, pero también exige mirar con criterio las versiones que ofrece la ficción.

Porque entre las imágenes del edificio en llamas y los extensos expedientes judiciales coexiste otra historia: la de las familias que tuvieron que aprender a investigar, buscar pruebas y acudir a los tribunales para obtener respuestas que las instituciones debieron proporcionarles y nunca lo hicieron.

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