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Nociones sobre sana democracia

A propósito del apogeo que circula en muchas regiones del país con ocasión a proselitismos políticos y difusión masiva por diversos medios en pro de campañas electores a determinados partidos y candidatos, nace esta columna, para hablar de manera sintetizada pero de una manera concisa y sin tela de duda del significado e importancia de una democracia, refiriéndome claro está, a la verdadera democracia, la que fue erigida muchos siglos antes por ilustres pensantes como platón y Aristóteles como un sistema que permitía el hecho de elegir una decisión entre todos, unánime, que todos puedan expresar su punto de vista y compartirla con los demás y que no solo las personas de alto mando puedan tener privilegios ,si no todo el pueblo en general sin excepción alguna ,sin favoritismos con nadie o nada, parafraseando este pensamiento podríamos decir que se refería a que la democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo y no como se quiere o se ha tergiversado hoy en día por personas que solo encuentran el arte del negocio y tramposería en ella.

La palabra democracia es una de las más significativas y relevantes del léxico político de la actualidad. La democracia es la única forma de gobierno abierta a toda la población adulta, población que normalmente con otras formas de gobierno queda excluida a no ser que se pertenezca a un grupo social determinado o se posea determinado nivel de riqueza. La palabra democracia viene del griego, idioma en el cual demos significa “pueblo” y cracia “gobierno”. Se considera que, si bien no es perfecta, la democracia es el mejor sistema político que ha sabido implantar el hombre para gobernar las sociedades ya que implica la participación de la mayor cantidad de gente posible. Implica la participación de la ciudadanía en la mayoría de decisiones gubernamentales de carácter general.

Como todos sabemos, en razón a que se enseña en las cátedras de primaria y básica secundaria, la democracia es considerada como una forma de gobierno, pero no cualquier forma de gobierno tirana o rustica sino de una forma justa y conveniente para vivir en armonía con todos los miembros de una sociedad. En una democracia ideal la participación de la ciudadanía es el factor, el núcleo primario, el eje central que materializa los cambios, por lo que es necesario que entre gobernantes y ciudadanos establezcan un diálogo para alcanzar objetivos comunes que beneficien a toda una comunidad, buscando inicialmente el provecho o bien común de un grupo colectivo, siendo justos, de aquellos que principalmente se dieron a la tarea de contribuir al logro de la elección popular con esfuerzo y dedicación en las campañas pero también de todos y cada uno de los miembros que integran una determinada población toda vez que el gobernante, constitucionalmente hablando, esta para servir y satisfacer las necesidades del colectivo en cuanto a Derechos básicos y no de unos cuantos.

Como muchos opinaran seguramente, en la libertad de expresión, de elegir y ser elegido, se encuentra principalmente la democracia, y también la igualdad, esto se realizará más cumplidamente cuando todos participen plenamente del gobierno por igual, de manera libre y espontánea. Y como el pueblo está en mayoría, y la decisión de la mayoría es soberana, necesariamente será este régimen una democracia. Por eso es que en el preámbulo de nuestra constitución se cita que Colombia es un estado soberano: “en ejercicio de su poder soberano” dando a elucidar con esto que, como dijo Jorge Eliecer Gaitan, el pueblo es superior a sus dirigentes.

Ahora bien, la democracia tiene importancia fundamental en la formación del ciudadano y del estado democrático. Nosotros, como ciudadanos dentro de un estado Social y democractico de Derecho ejercemos nuestro papel de derecho y deberes para con nuestro medio social. En este sentido, se puede inferir que la democracia nos da el derecho de juzgamiento sin influencia, capacidad de ir y venir desenvueltamente solo bajo los límites que impone el ministerio de la ley, y también el derecho de escoger a nuestros representantes en la hora del voto popular.

Para concretizar lo anterior, es pertinente adicionar que la importancia de la democracia es básicamente la prevención de la tiranía, del caos social, de la barbarie que muchos ya habían adoptado en el pasado cuando la población carecía de voz y voto. En un sistema de gobierno totalitario todo puede suceder, como de hecho casi todo sucedió en los numerosos casos en el pasado. Basta estudiar un poco para entender que cuando el poder se concentra mucho en una sola persona o en un grupo muy pequeño de personas la posibilidad de que eso pueda funcionar es muy limitada. Algunos gobernantes en la antigüedad llegaron al absurdo de obligar al pueblo de adorarlo, como se ve en la civilización egipcia, por ejemplo. La democracia en cambio proyecta en los ciudadanos la oportunidad a una vida digna, al trabajo, a estudiar, a votar, a protestar y exigir transparencia en los asuntos políticos de nuestros representantes en el poder.

Jesús Fernández