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¿Qué fue lo que pasó con el Jamming Festival?

Como buenos amantes del arte, no podemos dejar de lado lo ocurrido ayer viernes 18 de marzo en la ciudad de Ibagué, Tolima, cuando miles de personas fueron sorprendidas con el anuncio de cancelación del evento Jamming Festival, un show que prometía reunir a cantantes de talla mundial como lo son Black Eyes Peas, Don Omar, Caifantes, Farruko, Cultura Profética entre muchísimos más, pero entre tanto sin sabor ¿Cuáles fueron los motivos reales detrás de su cancelación?

 

Para responder esta pregunta primero hay que remontarnos al contexto histórico de éste, pues el mismo se ha llevado con éxito durante varios años, siendo reconocido a nivel internacional por congregar a varios artistas nacionales e internacionales de peso. Sin embargo, debido a las complicaciones devenidas por el Covid-19 y todas las restricciones que trajo consigo, fueron canceladas las últimas dos ediciones (2020 y 2021).

 

Ante esta situación, la productora Buena Vibra Eventos E.U, organizadora del Jamming festival, develó un tremendo cartel de artistas invitados para tres días de mucha música pop de todos los géneros con la intención de motivar aún más a los que aún no habían apartado sus boletas, las cuales ya habían sido puestas en preventa desde el 2020.

 

Hasta allí todo bien, pero ¿Qué pasó después?

 

Sin previo aviso, y a un día de las supuestas presentaciones, hubo una cancelación casi absoluta de los artistas que aparecían en cartelera, dejando a los organizadores sin opciones de continuar con lo acordado, obligándolos a cancelar todo.

 

Lo grave del caso es que ya se habrían vendido una gran cantidad de boletas (desde su preventa en 2020), las cuales tenían precios promedios entre 220 mil a 620 mil pesos. Además, cientos de personas del interior del país y decenas de personas de otros países ya habían aterrizado desde hace días en la capital tolimense, esperando desde entonces en los predios de la playa donde se suponía se llevaría a cabo el espectáculo.

 

Eso sí, también hay que destacar que los organizadores tuvieron ciertos fallos al momento de llevar a cabo toda la planeación, pues medios señalan que esta cancelación masiva no fue coincidencia, sino que fue producto de falsas promesas realizadas al público con la intención de volverlo más llamativo y al final se le salió de control.

 

Lo que sí es cierto es que los amantes de la música no podrán disfrutar de este evento, y la organizadora deberá devolver el dinero a las personas, pues desde la misma alcaldía se pronunció el alcalde de la ciudad, Andrés Hurtado, quien expresó que:

 

“No conozco los motivos puntuales de la cancelación, pero ya la Fuerza Pública está desplegada en el lugar para evitar desórdenes, pues no eran pocas las personas las que ya estaban en el sitio de la fiesta”.

 

Poco después, el mandatario subió a su cuenta de Twitter un video en el que le exige a Casallas devolver el dinero de las boletas y dar explicaciones más contundentes. A las pocas horas trinó de nuevo, esta vez con la promesa de un plan de choque para acompañar a los empresarios afectados y a los visitantes.

 

Las investigaciones apenas comienzan —al final de la noche del 18 la SIC ordenó cesar la publicidad del evento y trasladar las denuncias a la Fiscalía Nacional— para definir si el talón de Aquiles del megaconcierto de tres días en una ciudad intermedia colombiana fue la desmesura de sus organizadores. O, por el contrario, como insinuó Ñengo Flow en una publicación de sus redes sociales, detrás del fracaso del Jamming Festival se esconde la mano de la malquerencia.

 

Muchos colombianos y extranjeros tendrán que aguantarse las ganas de ver en un mismo escenario estrellas del rock, la salsa, la música popular, el pop y ritmos afines. La apuesta de los organizadores fue la de pasar a la historia: sin duda lo hicieron.

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