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Erasmo Zuleta: un gobernador que no pelea, pero no se calla, en medio de la emergencia

Por: Jairo Aníbal Doria

La emergencia invernal que golpea a Córdoba y a amplias regiones del país no solo ha puesto a prueba la capacidad operativa del Estado, sino también el carácter de quienes gobiernan en los territorios.

En ese contexto, la intervención del gobernador Erasmo Zuleta durante el segundo día de Consejo de Gobierno, con el presidente Gustavo Petro, dejó una definición política clara: cuando la crisis aprieta, el poder se ejerce hablando con claridad y actuando con responsabilidad, no elevando el tono ni repartiendo culpas.

Erasmo Zuleta, gobernador de Córdoba

Zuleta tomó la palabra con respeto, sin groserías ni gestos de ruptura.

Este no es el momento de seguir señalando ni de abrir debates políticos. Es el momento de unirnos en un solo propósito: construir soluciones estructurales y reales para las miles de familias afectadas en Córdoba y en muchas regiones del país”, advirtió el gobernador Zuleta

No lo hizo para confrontar al presidente ni para deslindarse del Gobierno Nacional, sino para fijar una prioridad que hoy resulta ineludible: las familias afectadas por las lluvias necesitan soluciones verificables, no debates prolongados ni disputas narrativas.

En su mensaje insistió en que este no es el momento de señalamientos, sino de coordinación institucional y decisiones eficaces.

El gobernador reconoció avances del Ejecutivo, como la entrega de tierras y la recuperación de baldíos, pero introdujo una precisión política de fondo: los logros, aunque relevantes, no alcanzan a compensar la magnitud del impacto que hoy viven los territorios.

“Yo no puedo dejarar de oír el ambiente del departamento y del país. Existe una percepción clara en la gente: quienes le han fallado a Colombia, o le siguen fallando, hoy están alrededor del poder, y esa realidad no se puede ignorar”, manifestó Zuleta, al referirse al clima político que se vive en los territorios

No fue una descalificación, sino una lectura realista del momento. En situaciones de emergencia, el tiempo deja de ser un concepto abstracto y se convierte en un factor decisivo de legitimidad.

Apelando al sentir del departamento y del país, Zuleta habló desde una fuente de autoridad distinta a la ideológica.

Habló desde el territorio. Desde la obligación concreta de responder ante comunidades que han perdido bienes, tranquilidad y hasta la esperanza.

Su intervención evitó tanto el silencio complaciente como la confrontación estéril, y se ubicó en un punto más exigente: el del gobernante que interpela al poder central, sin romper el marco institucional.

En términos políticos, el mensaje proyecta una forma de liderazgo que suele ganar relevancia en escenarios críticos: respeto por la investidura presidencial, reconocimiento de lo avanzado y exigencia clara de lo pendiente.

Zuleta no se presentó como opositor ni como aliado automático. Se presentó como gobernador, consciente de que su primera responsabilidad no es el alineamiento político, sino la respuesta efectiva a su gente.

Reconozco que han pasado cosas buenas, como la entrega de tierras y la recuperación de baldíos, pero también debo decirlo con franqueza: faltó mucho por avanzar con el departamento. A los mandatarios, el tiempo siempre nos juega en contra”, señaló el mandatario departamental, al hacer un balance de la gestión nacional frente a Córdoba.

La intervención también dejó una advertencia implícita: la legitimidad del Estado, en medio de una emergencia, se mide menos por el discurso y más por la capacidad de ejecutar.

En esa lógica, el llamado del gobernador no busca protagonismo, sino resultados.

El desafío inmediato está planteado. Convertir la palabra en hechos, la coordinación en obras y la presencia institucional en alivio concreto para las comunidades afectadas.

En política, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, termina definiendo el lugar que ocupa un gobernante.

Por ahora, el mensaje quedó expreso, claro y directo : Erasmo Zuleta no gobierna desde la pelea, pero tampoco desde el silencio. En medio de la emergencia, eligió hablar con claridad y exigir respuestas.

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