Therians y Hobby Dogging: como la espuma del mar

Por: Jairo Aníbal Doria
En Montería, comenzaron a circular en las últimas semanas, convocatorias informales en redes sociales que mencionan encuentros de jóvenes vinculados a la estética therian, una tendencia digital internacional, asociada a expresiones simbólicas inspiradas en animales.

No hay registros de eventos masivos ni de organizaciones estructuradas, pero el tema ha entrado en la conversación local, impulsado por contenidos virales y por la curiosidad que generan estas nuevas formas de representación juvenil.
La dinámica, también ha tenido presencia en entornos universitarios de Bogotá y otras ciudades, donde algunos jóvenes replican códigos visuales y performativos que observan principalmente, en plataformas como TikTok.
Más que un movimiento con agenda definida, se trata de prácticas dispersas que combinan máscaras, gestualidad corporal y encuentros breves que funcionan como espacios de socialización entre pares.
Publicaciones recientes en medios internacionales como BBC News y The New York Times, han descrito fenómenos similares dentro del ecosistema de subculturas digitales, señalando que estas expresiones, suelen aparecer en contextos donde la identidad juvenil se construye cada vez más, a partir de comunidades virtuales.
La diferencia frente a décadas anteriores no está tanto en la búsqueda de pertenencia —una constante generacional— sino en la velocidad con que los códigos circulan y se replican entre países.

En el Caribe colombiano, la lectura social tiene matices propios.
La identidad cultural regional, ha estado históricamente ligada a lo colectivo: fiestas tradicionales, música, espacios familiares y formas de sociabilidad territorial.
Desde ese marco, las expresiones nacidas en entornos digitales suelen interpretarse primero, como tendencias externas antes que como transformaciones culturales internas.
En sectores rurales y tradicionales del departamento de Córdoba, el fenómeno se observa con distancia práctica.
Para muchos adultos vinculados al trabajo del campo, donde la identidad se define por el oficio y la estructura familiar, estas manifestaciones se entienden como dinámicas propias de internet o de contextos urbanos.
No hay necesariamente confrontación, pero sí una percepción generacional, marcada por el contraste entre experiencias de vida.

Psicólogos clínicos consultados, coinciden en que la mayoría de estos comportamientos, se ubica dentro de procesos normales de exploración identitaria.
La adolescencia, sigue siendo una etapa de experimentación simbólica, solo que hoy ocurre bajo la influencia constante de plataformas digitales.
La alerta profesional aparece únicamente, cuando la identificación interfiere con la vida cotidiana, el entorno social o el bienestar emocional.
En el ámbito familiar, la recomendación más reiterada, es evitar reacciones extremas.
Ni la burla ni la validación automática ayudan a comprender lo que ocurre. La conversación informada y el seguimiento cercano del contexto digital en el que se mueven los jóvenes, siguen siendo las herramientas más efectivas para interpretar estas conductas.

En Montería, mientras la ciudad busca superar la emergencia por las inundaciones y retornar a la normalidad, la tendencia no pasa de ser un tema emergente en redes sociales y conversaciones cotidianas.
La discusión alrededor de los therians se conecta con la del Hobby Dogging —personas que simulan pasear perros invisibles—, expresiones simbólicas, amplificadas por redes como TikTok, donde se mezclan juego, identidad y exposición pública.
Como dirían los viejos en el Caribe, “eso es como la espuma de mar: sube, hace ruido y luego se va”, una manera de recordar que muchas tendencias nacen en la novedad, ocupan la conversación por un tiempo y terminan diluyéndose, mientras la cultura mantiene su cauce.



