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Brumas de las drogas

Por Bibiana Cabarcas*

Jacob entró a mi vida casualmente en el año 2018, el tenía unos 11 años y pronto cumpliría 12, cursaba grado 7. Era muy inquieto en clases y siempre estaba en conflicto con sus pares, ya que les ponía nombres, les jalaba el cabello, les cogía sus lapiceros y colores sin permiso y siempre andaba de un puesto al otro sin descanso; en fin, el “estudiante ideal” ; sus notas no eran las mejores debido a su evidente falta de concentración e interés por las clases.

Alguna vez y tratando de aconsejarlo, en un rato libre en descanso me acerqué a hablar con él, indagando un poco de su vida, me dijo que vivía con sus dos padres, tenía otros hermanos, que su mamá era ama de casa y su papá se dedicaba a oficios varios, pero que principalmente a sacar arena del río, que a él le gustaba mucho ir con su papá al río, porque se sentía muy feliz. También me dijo que le gustaría ser abogado algún día, y por ahí encontré la manera de enfocarlo hacia la lectura. Me comprometí a llevarle la Constitución de Colombia y a leerla juntos para ir explicándosela. Él accedió y religiosamente un día a la semana la leía y me preguntaba, le costaba entender.

Con el pasar de los días su comportamiento empezó a volverse huraño, hasta llegar a la agresión física con sus compañeros, por lo que se llamó a la madre, ella manifestó que en la casa era peor y que se escapaba de la casa y duraba días sin aparecer; se activa la ruta de protección al menor y de la mano del sicólogo y en compañía del bienestar se establece que Jacob es consumidor habitual de drogas, y lo más lamentable del caso, su propio padre lo inició desde la edad de los 7 años, cuando se lo llevaba al río a sacar arena. La madre renuente lo admitió y contó la triste historia de Jacob, de desidia familiar, maltrato y abandono. Fue remitido a un hogar sustituto y retirado temporalmente del colegio, mientras se iniciaba para él un tratamiento de desintoxicación. No lo he vuelto a ver, seguramente ya ronda los 16 o 17 años, confío en que haya podido salir del infierno de las drogas y encontrar amor en su vida, y que Dios permita que se convierta en un excelente abogado, son deseos que tal vez no se puedan cumplir. Mientras más temprano los jóvenes empiecen a consumir drogas, mayores serán las posibilidades de continuar consumiendo en el futuro, estudios han demostrado que producen alteraciones en la salud y en la apariencia física, así como bajo rendimiento escolar y deterioro en las relaciones sociales y familiares.

Hay muchos Jacob por ahí, llamando la atención con sus comportamientos de que necesitan ayuda, tal vez en nuestras mismas narices.

*Comunicadora Social. Especialista en gerencia del talento humano y marketing político y Estrategias de Campaña. Cursando maestría en educación. Docente del municipio de Montería en lengua castellana.

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