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Invamer confirma el ascenso de Iván Cepeda y muestra un país expectante por el 2026

Por: Jairo Aníbal Doria.

La encuesta Invamer de noviembre de 2025, realizada para Noticias Caracol y Blu Radio entre el 15 y el 27 de este mes, confirmó lo que ya se percibía en la conversación pública: Iván Cepeda se consolida como la figura más visible del progresismo institucional y lidera la intención de voto para la presidencia de 2026 con 31,9 %.

En segundo lugar aparece Abelardo de la Espriella con 18,2 %, mientras Sergio Fajardo se mantiene en el 8,5 %, reflejando la dificultad del centro político para ampliar su base.

El resto de candidatos no supera el 5 %, en un panorama marcado por la fragmentación y la volatilidad del electorado.

Aunque los niveles de apoyo se estabilizan respecto a mediciones anteriores, el dato confirma un ambiente político tensionado, donde el debate público oscila entre la defensa del proyecto progresista y el deseo de renovación.

La encuesta Invamer es la primera que se publica bajo la Ley 2494 de 2025, que exige mayor transparencia metodológica y control sobre los estudios de opinión.

El informe fue debidamente registrado ante el Consejo Nacional Electoral y validado dentro de los nuevos parámetros.

El estudio —que abarcó 148 municipios y 3.800 encuestas presenciales— también midió la imagen del presidente Gustavo Petro, quien registra 37,7 % de favorabilidad frente a 56,7 % de desfavorabilidad.

Entre los nombres con menor recordación, Roy Barreras apenas alcanza 0,6 %, lo que limita su margen en las consultas del Frente Amplio previstas para marzo.

También figuran Claudia López, Germán Vargas Lleras, Juan Carlos Pinzón y María Fernanda Cabal, todos con cifras inferiores al 3 %, lo que anticipa un periodo de alianzas y negociaciones en los primeros meses de 2026.

En el frente ciudadano, los resultados confirman que la seguridad, la economía doméstica y el desempleo son los temas que más inquietan al país.

Más del 59 % de los consultados considera que Colombia “va por mal camino”, dato que, según los analistas, explica la demanda creciente por liderazgos capaces de ofrecer certezas más que discursos.

Con este panorama, Invamer no define un resultado, pero sí marca una tendencia emocional: la de un país expectante, en transición, que empieza a buscar respuestas más allá de los eslóganes.

Y mientras Colombia se prepara para la Navidad, el país político mira hacia un 2026 de definiciones, donde —como diría Humberto de la Calle— “nada está acordado hasta que todo esté acordado.”

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