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Barranquilla, capital alterna: el anuncio que convirtió el empalme de Montería en noticia nacional

El sexto empalme regional de Abelardo de la Espriella dejó compromisos para Córdoba, una ruta para priorizar proyectos y una propuesta de reforma constitucional que puso la descentralización en el centro del debate político del país.

Por: Jairo Aníbal Doria

MONTERÍA. Un día después de la visita del presidente electo Abelardo de la Espriella a Montería, el balance de la cobertura nacional permite establecer que el anuncio de mayor alcance fue su intención de presentar un acto legislativo para reconocer a Barranquilla como capital alterna de Colombia.

La propuesta trascendió el encuentro con el gobernador Erasmo Zuleta, el alcalde Hugo Kerguelén y los mandatarios de los municipios cordobeses.

Desde Montería, De la Espriella planteó una discusión sobre la concentración del poder en Bogotá y la posibilidad de ejercer la Presidencia con mayor presencia territorial.

“Voy a defender la descentralización; por eso voy a gobernar desde las regiones con ustedes”, afirmó durante el encuentro, en el que también reiteró su propósito de establecer sedes presidenciales en Barranquilla, Medellín y Cali, despachar durante sus primeras semanas desde distintos departamentos y realizar su posesión en el Cauca.

La prensa nacional concentró buena parte de su atención en la propuesta sobre Barranquilla.

El planteamiento no se limita a habilitar una oficina presidencial o trasladar temporalmente el despacho del jefe de Estado. Al hablar de un acto legislativo, el presidente electo anunció una reforma que deberá ser discutida y aprobada por el Congreso mediante el procedimiento previsto para modificar la Constitución.

El alcance de la iniciativa dependerá del articulado que presente el nuevo Gobierno.

Todavía no se conoce si la condición de capital alterna implicaría el traslado permanente de entidades, la distribución de funciones administrativas entre Bogotá y Barranquilla o una nueva categoría institucional para el ejercicio descentralizado de la Presidencia.

La propuesta tiene una fuerte carga simbólica para el Caribe, una región que durante décadas ha reclamado mayor participación en las decisiones nacionales, más autonomía territorial y una distribución más equilibrada de la inversión pública.

Sin embargo, el desafío será evitar que el centralismo se traslade simplemente de Bogotá hacia otra gran ciudad.

Una descentralización efectiva deberá integrar al conjunto de la región Caribe, incluidas Montería, Cartagena, Santa Marta, Sincelejo, Valledupar, Riohacha y sus zonas rurales, mediante decisiones, recursos y capacidades administrativas permanentes.

Para Córdoba, el sexto empalme representó una oportunidad de interlocución directa con el próximo Gobierno.

De la Espriella aseguró que el departamento tendrá atención prioritaria y pidió a los alcaldes seleccionar tres o cuatro proyectos verdaderamente estratégicos, con el propósito de organizar las solicitudes en una matriz técnica y definir cuáles pueden avanzar.

El presidente electo anunció que el 15 de septiembre comunicaría al gobernador y a los mandatarios municipales cuáles iniciativas cuentan con posibilidades reales de financiación o ejecución.

Esa fecha será la primera prueba concreta del encuentro realizado en Montería.

La agenda presentada por Córdoba incluyó vías, puentes, revisión de concesiones y peajes, agua potable, seguridad, educación superior, vivienda, desarrollo agroindustrial, erosión costera y ampliación del aeropuerto Los Garzones.

Entre los anuncios más identificables estuvo la propuesta de convertir a Turipaná, en Cereté, en un Centro Administrativo Integrado del Agro, donde puedan articularse entidades relacionadas con investigación, asistencia técnica, tierras, financiación, planificación y atención a los productores.

La iniciativa podría fortalecer la vocación agrícola y ganadera del departamento, siempre que no se reduzca al traslado de oficinas y permita integrar conocimiento, crédito, innovación, transformación productiva y acceso a mercados.

También se conoció la disposición del Gobierno entrante de avanzar en la ampliación de la terminal del aeropuerto Los Garzones. Aunque el anuncio constituye una señal favorable, deberá concretarse posteriormente en apropiaciones presupuestales, estudios, contratación y cronogramas de ejecución.

El empalme evidenció, además, la necesidad de superar la presentación aislada de proyectos por parte de cada municipio.

Problemas como las inundaciones, el deterioro de las cuencas, las vías intermunicipales, la erosión costera, el manejo de residuos y el abastecimiento de agua exceden los límites administrativos locales.

En ese escenario, los esquemas asociativos territoriales previstos en la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial pueden asumir un papel relevante. Las asociaciones de municipios y otras formas de integración permiten estructurar proyectos regionales, compartir capacidades técnicas y gestionar recursos ante la Nación con una visión conjunta.

La descentralización anunciada por De la Espriella podría encontrar en estas figuras una herramienta para convertir el discurso territorial en gestión efectiva.

No se trataría únicamente de llevar al presidente a las regiones, sino de fortalecer la capacidad de alcaldes y gobernadores para planificar, asociarse y ejecutar soluciones comunes.

La jornada también dejó un mensaje nacional en materia de seguridad. Desde Córdoba, De la Espriella dio un plazo de 17 días a integrantes del Clan del Golfo para someterse a la justicia y advirtió que, de no hacerlo, serían perseguidos por la Fuerza Pública dentro del marco constitucional y legal.

El pronunciamiento adquirió especial significado por realizarse en un departamento afectado por la presencia y la influencia de esa organización.

No obstante, una estrategia integral requerirá combinar operaciones de seguridad, inteligencia financiera y acción judicial con inversión social, oportunidades para los jóvenes y mayor presencia institucional en las zonas rurales.

Para Montería, la visita tuvo una dimensión política y emocional. La ciudad recibió a un presidente electo vinculado a su formación y a su historia personal, convertido ahora en una figura con capacidad para impulsar proyectos y acercar al territorio a las decisiones nacionales.

Para Córdoba, fue la oportunidad de presentar sus prioridades y establecer un canal temprano con la futura administración.

Para el Caribe, abrió la posibilidad de discutir una nueva geografía del poder.

Para Colombia, planteó la pregunta de si gobernar desde las regiones puede convertirse en una transformación institucional y no solamente en una agenda de viajes y actos simbólicos.

El verdadero balance comenzará a conocerse el 15 de septiembre, cuando deberá establecerse cuáles proyectos de Córdoba avanzan, qué entidades serán responsables y de dónde provendrán los recursos.

La siguiente prueba será la presentación del acto legislativo sobre Barranquilla.

Allí se sabrá si la propuesta de capital alterna representa una modificación real de la estructura del Estado o permanece como una declaración política de alto impacto.

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