Mundial 2026, en su recta final: Argentina y España por la gloria; Colombia, entre las diez mejores

Por: Jairo Aníbal Doria
El Mundial de 2026 entró en su tramo definitivo.
De las 48 selecciones que comenzaron el recorrido, solamente España y Argentina conservan intacto el sueño de levantar la Copa.
Antes de la final habrá espacio para el partido por el tercer puesto. Mañana, sábado 18 de julio, desde las 4:00 de la tarde, hora de Colombia, Francia e Inglaterra se enfrentarán en Miami.

El domingo, a las 2:00 de la tarde, España y Argentina jugarán por el título en el estadio de Nueva York–Nueva Jersey.
Será un duelo entre dos gigantes, dos estilos y dos generaciones.
España llega como uno de los equipos más equilibrados del campeonato. No necesita correr detrás del partido, porque suele hacer que el partido corra a su ritmo.
Tiene circulación, paciencia, presión coordinada y la mejor defensa del Mundial. Apenas recibió un gol durante todo el torneo.
En semifinales venció 2-0 a Francia y volvió a demostrar que también sabe gobernar los partidos grandes, aquellos en los que la pelota pesa más y cualquier error puede mandar al traste, cuatro años de trabajo.
Argentina llega como la vigente campeona. Ha ganado sus siete partidos, suma 19 goles y conserva una capacidad casi instintiva para mantenerse con vida, justo cuando el encuentro parece escapársele.

No siempre domina con belleza ni atraviesa cada jornada sin sufrimiento.
A veces debe resistir, cambiar el libreto y jugar con el corazón cerca de la garganta.
La semifinal contra Inglaterra condensó buena parte de esa identidad. Fue un partido trabado, discutido y con muy pocos espacios.
Anthony Gordon abrió el marcador a los 55 minutos y dejó a los ingleses cerca de una final mundialista después de seis décadas. Sin embargo, Inglaterra comenzó a retroceder demasiado pronto.
En vez de proteger la ventaja con la pelota, decidió defenderla cerca de su arquero. Cedió metros, iniciativa y autoridad hasta quedar atrapada en su propia postura defensiva.
Argentina percibió la duda y se lanzó. Enzo Fernández empató a los 85 minutos y Lautaro Martínez, en el segundo minuto de adición, completó la remontada.

Lionel Messi no marcó, pero volvió a decidir. Inglaterra había cerrado los espacios interiores para impedirle recibir cerca del área.
El capitán argentino entendió que no debía insistir donde lo estaban esperando. Se abrió hacia la derecha y desde allí construyó las dos asistencias que cambiaron el partido.
Esa ha sido una de sus grandes transformaciones en este Mundial. A los 39 años ya no necesita conducir cada carrera ni terminar todos los ataques.
Messi juega desde la lectura. Administra sus apariciones, selecciona los espacios y escoge el instante para intervenir.
También permanece abierta la carrera por la Bota de Oro. Messi y Kylian Mbappé llegan al último fin de semana igualados con ocho anotaciones.
Mbappé tendrá mañana, ante Inglaterra, una oportunidad para aumentar su cuenta. Messi responderá el domingo en la final.

Erling Haaland quedó detrás con siete goles, pero Noruega ya fue eliminada. La definición parece reducida a dos futbolistas que representan velocidades diferentes del juego: Mbappé, explosivo y vertical; Messi, pausado, cerebral y cada vez más difícil de descifrar.
Cristiano Ronaldo quedó fuera de esa lucha después de la eliminación de Portugal en los octavos de final.
Su último Mundial, pero sin embargo, dejó una nueva marca histórica: A los 41 años se convirtió en el primer futbolista que anotó en seis ediciones diferentes de la Copa del Mundo.
Su recorrido mundialista comenzó en Alemania 2006 y atravesó dos décadas de fútbol.
En medio de la conversación sobre los finalistas, Colombia también ocupa un lugar en el balance.

La Selección terminó entre las diez mejores del campeonato, en un torneo que reunió a 48 participantes.
El equipo ganó su grupo, superó a Ghana en la primera ronda de eliminación directa y quedó fuera frente a Suiza después de 120 minutos sin goles y una definición por penales.
Pero también quedó una sensación de oportunidad perdida. Le faltó convertir el dominio en peligro y encontrar más respuestas cuando los espacios se cerraron.
Terminar entre las diez mejores permite hablar de una campaña respetable. La eliminación en octavos, sin embargo, obliga a no confundir respeto con conformidad.

A la expectativa deportiva se suma la preocupación por el clima.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, advirtió que el humo procedente de los incendios forestales de Canadá ha llevado la calidad del aire a niveles perjudiciales incluso para personas sin afecciones previas y pidió reducir las actividades al aire libre.
Aunque las lluvias previstas para el sábado y el paso de un frente frío durante la mañana del domingo podrían disipar buena parte de la nube antes de la final, las autoridades mantienen la vigilancia: el estadio de Nueva York–Nueva Jersey es un recinto a cielo abierto, sin techo que proteja a los jugadores y a los más de 80.000 espectadores de una eventual persistencia del humo, el calor o la lluvia. (Gobierno de Nueva York)

Así llega el Mundial 2026 a su último fin de semana: con Messi y Mbappé separados por un gol en la lucha por la Bota de Oro, y con una final atravesada por el pulso de dos generaciones.
De un lado estará Lamine Yamal, empujando la puerta del futuro; del otro, Lionel Messi, resistiéndose todavía a recibir el adiós.
Ya no quedan cálculos ni partidos posteriores.
Queda una cancha, una Copa y una última tarde para que el futuro y la historia se miren de frente.



