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Colombia un solo Corazón : 24 horas de tragedia, respuesta y solidaridad

Por: Jairo Aníbal Doria

Colombia completa las primeras 24 horas del terremoto de magnitud 7,4 con un nuevo balance de 164 muertos y más de 900 heridos, según la actualización conocida esta mañana por parte de Asocapitales.

La tierra también ha seguido moviéndose: el Servicio Geológico Colombiano ha registrado decenas de réplicas desde el sismo principal, mientras continúan las búsquedas y la evaluación de daños en Chocó, Valle del Cauca y el Eje Cafetero, principalmente.

Todo comenzó a las 7:34 de la mañana de ayer lunes 10 de agosto, en San José del Palmar, Chocó. Primero fueron las evacuaciones, las comunicaciones interrumpidas y la incertidumbre. Luego, ya no importaba solamente cuánto había temblado, sino dónde estaba la gente.

Cali, Pereira, Manizales, Armenia, Quibdó y otros municipios del occidente comenzaron a concentrar los reportes más graves.

La noche transcurrió entre escombros, hospitales exigidos, familias esperando noticias y rescatistas trabajando contra el tiempo.

Por eso, incluso el nuevo balance sigue siendo una fotografía provisional. Las cifras territoriales se actualizan con cortes distintos y las labores de búsqueda permanecen abiertas.

En una tragedia así, la precisión importa tanto como la rapidez: detrás de cada número hay una persona.

Chocó pasó de ser el lugar del epicentro a convertirse también en el centro político de la emergencia.

Hasta Quibdó llegó el presidente Abelardo De La Espriella, donde encabezó un Puesto de Mando Unificado.

El contexto es inevitable: el terremoto sorprendió al nuevo Gobierno apenas tres días después de la posesión presidencial.

Es la primera gran crisis de De La Espriella, pero es, sobre todo, una prueba para el Estado colombiano. Una que no reconoce ideologías.

La respuesta tendrá que medirse menos por los anuncios y más por la capacidad real de la UNGRD, la coordinación entre Nación y territorios, los hospitales que puedan seguir atendiendo, las vías y aeropuertos que permanezcan operativos, los recursos efectivamente movilizados y la ayuda que llegue a quienes lo perdieron todo.

El Gobierno declaró el desastre nacional. Paralelamente, sectores políticos han pedido estudiar la utilización del artículo 215 de la Constitución para declarar una Emergencia Económica, Social y Ecológica.

Son figuras diferentes. La primera permite desplegar instrumentos especiales dentro del sistema de gestión del riesgo.

La segunda abriría la posibilidad de facultades legislativas extraordinarias para el Ejecutivo si los mecanismos ordinarios resultaran insuficientes.

Ese debate será parte de las próximas horas: no se trata de discutir si la tragedia es grave, sino de establecer qué necesita realmente el Estado para enfrentarla.

Mientras la institucionalidad organiza su respuesta, comenzó a movilizarse otro frente.

La primera dama de la Nación, la monteriana Ana Lucía Pineda, asumió como gestora social el impulso de la campaña Colombia Un Solo Corazón, orientada a articular ciudadanía, empresas y organizaciones alrededor de la ayuda a los damnificados.

Su desafío será convertir la solidaridad en asistencia efectiva. Entre convocar, recaudar y conseguir que una ayuda llegue a una familia afectada existe toda una cadena logística que también deberá funcionar.

La emergencia, además, comenzó a traspasar fronteras. Desde el Vaticano, el papa León XIV expresó su cercanía con Colombia y las familias afectadas.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, manifestó su preocupación, transmitió condolencias a las víctimas y ofreció la disposición de su Gobierno para apoyar a Colombia.Son gestos que reflejan cómo, en menos de un día, un terremoto localizado en el Chocó adquirió dimensión nacional e internacional.

Para Córdoba, la lectura debe hacerse sin fabricar una tragedia propia. El movimiento se sintió en Montería y hubo evacuaciones preventivas, pero el departamento no pertenece al núcleo de destrucción.

Su lugar puede estar en otra parte: capacidad hospitalaria, organismos de socorro, conectividad aérea y terrestre, personal sanitario y logística disponible para apoyar a los territorios golpeados.

También apareció la desinformación, con fotografías falsas, rumores y contenidos generados con inteligencia artificial. La emergencia recordó que el miedo también puede propagarse y que verificar antes de compartir es otra forma de prevención.

Las primeras 24 horas terminan, pero la tragedia apenas comienza a mostrar su verdadera dimensión.

Vendrán los damnificados, los albergues, los hospitales, las carreteras, la reconstrucción y los recursos públicos. Vendrán también las preguntas sobre prevención, infraestructura y transparencia.

Por ahora, Colombia busca entre los escombros. Hay dolor de patria, pero también un país intentando responder: rescatistas que no han dormido, médicos atendiendo, ciudadanos ofreciendo ayuda, instituciones obligadas a coordinarse y gobiernos extranjeros tendiendo la mano.

Estas primeras 24 horas dejan una prueba elemental: conseguir que, cuando Colombia más lo necesita, el Estado entero funcione y la solidaridad encuentre el camino hasta quien la espera.

Quienes quieran vincularse a Colombia Un Solo Corazón pueden consultar los mecanismos y puntos de ayuda divulgados en los canales oficiales de la primera dama Ana Lucía Pineda, particularmente su cuenta de Instagram, @analu_pineda.

La campaña, habilitó una red de puntos de solidaridad para recibir donaciones destinadas a las familias afectadas por el terremoto ubicados en:

Pasto, calle 17 #27-59, antiguo Pre-ICFES Montilla, barrio Centro;

Ibagué, Arquidiócesis de Ibagué–Banco de Alimentos, carrera 4, Estadio #23-42;

Cali/Yumbo, carrera 30 #10-90, Arroyo Hondo;

Bogotá, 122 Plaza Apartahotel, carrera 15A #122-27;

Granada, Meta, calle 12 #14-115, barrio Belén;

Pacho, Cundinamarca, calle 6 #16-10, oficina Orange, Zona Rosa;

Mocoa, calle 9 #6-14, local 109, Froylán Café;

Bosconia, carrera 18 #13-78, barrio San Martín;

San Diego, Cesar, carrera 13 #2F-85, urbanización Chiriaimo;

Pereira, vía La Romelia–El Pollo, vereda Santa Ana Baja, Complejo Bodeguero Alpaca, bodega 01;

El Copey, calle 8 #20-22, barrio San Carlos;

Chía, carrera 9 #12-41, diagonal al CAM;

Quibdó, calle 27A #23-44, barrio Los Ángeles, sector San Gabriel;

Cáqueza, calle 4 #4-09, Deportivos Willys;

Sincelejo, calle 19 #21-41, sector Calle 7 de Agosto;

Acacías, calle 15 #16-43, frente al Banco de Occidente, barrio Centro; y,

Florencia, carrera 10A #7-04, barrio Avenidas.

La red busca convertir la solidaridad ciudadana en ayuda concreta para los damnificados y continúa ampliando sus puntos de recepción en distintas regiones del país.

La recomendación es utilizar únicamente información publicada por canales oficiales para evitar fraudes o colectas no autorizadas

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